miércoles, 14 de diciembre de 2016

Lo último en decoración para el árbol de Navidad es… no decorarlo

Si todavía no habéis puesto el árbol, igual os interesa leer esto primero.



Se van acercando las Navidades y, un año más, toca sacar del fondo del armario el arsenal de coronas, espumillones, bolitas, guirnaldas y figuritas varias. Para muchos, también es un buen momento para renovar la decoración navideña; por estas fechas las tiendas están llenas de opciones preciosas, y es fácil dejarse llevar y comprar montones de adornos que en realidad no necesitamos.


Si este año os da pereza decorar el árbol, ahora tenéis la excusa perfecta para no hacerlo.

La última tendencia en decoración nos llega, como tantas otras, del norte de Europa. Como sabéis, si por algo se caracterizan los hogares escandinavos es por su sencillez, marcada por los tonos neutros y una elegancia minimalista, así como por una fuerte apuesta por los materiales naturales. En consecuencia, no es de extrañar que este año hayan decidido que la mejor manera de decorar el árbol, es no decorarlo en absoluto.

En principio la idea puede parecer un poco extraña, pero unas pocas fotos bastan para conquistar a cualquiera.

Todo son ventajas.


La principal, claro está, es la comodidad. Basta con elegir un sitio para colocar el árbol, y listo. Ya no hay que preocuparse de si las bolitas nuevas pegan con las del año pasado, ni de si las luces se han fundido, ni de desenredar el espumillón. Sólo un árbol desnudo, de líneas limpias sencillas y puras. El minimalismo nos demuestra que no hacen falta grandes estridencias para evocar el espíritu cálido y festivo de la Navidad. Además ofrece una solución perfecta para evitar la pereza de recoger los adornos el día después de Reyes, y, en caso de que vivamos en un piso pequeño, tiene la ventaja añadida de que nos ahorra un montón de espacio en los armarios, ya que no tendremos que buscar un sitio donde guardar todos esos adornos que tan sólo se usan unos pocos días al año.



Pero no todo vale.

Ahora bien, no vale con colocar el árbol en cualquier rincón del salón y esperar que quede precioso. Para que el árbol luzca, la clave está en el entorno. El espacio tiene que estar despejado y ordenado. El árbol desnudo es tímido; es fácil que pase desapercibido si no se cuidan algunos detalles. Para que nuestro árbol destaque, es mejor ubicarlo en una estancia bien iluminada, donde primen los tonos neutros o monocromos, que no le roben el protagonismo que merece. Si no os atrevéis a dejarlo desnudo del todo, siempre se le puede añadir un detalle, como unas lucecitas blancas, o una estrella en la punta. No hace falta más. Y no subestiméis el valor estético de una bonita maceta, sobria pero elegante. ¿Sugerencias? Un cubo de zinc, una gaveta de madera, una maceta de cemento o un cesto de paja trenzada.



¿Artificial o natural?

A menos que el árbol venga en maceta y conserve sus raíces para poder replantarlo después, nos decantamos por el árbol artificial. Los hay preciosos y muy bien imitados, y podremos reutilizarlos durante años, sin perjudicar al medio ambiente.



¿Qué pensáis vosotros? ¿O gusta esta tendencia, o preferís el abeto decorado de toda la vida? ¿Creéis que calará en los próximos años? Me encantaría saber cómo decoráis vuestro árbol de Navidad.



Como siempre, todas las fotos están enlazadas a su fuente original.

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